El amigo de mi hermano ~ Capítulo 20

El amigo de mi hermano 
_ Está bien – respondió Johnny sin dejar de lado el estado eufórico al que nos había llevado aquella discusión – Está bien porque te amo! – añadió levantándose.
_ Yo también te amo! – dije mirándolo fijamente.
_ Sabes que es la primera vez que nos decimos esto? – preguntó con voz amarga.
_ Sí! y no sé qué esperas para besarme – concluí, a ello Johnny se abalanzó a mí para besarme apasionadamente mientras apretaba mi cuerpo al suyo.
_ Joh…- era Betty – Sue, la madre de Johnny que había llegado del trabajo antes de tiempo. Nos apartamos al oír su voz avisando su llegada aunque de nada sirvió pues alcanzó a vernos juntos – Hola, Rose – me saludó dejando su bolso sobre el sofá observando mi estúpida sonrisa en los labios – Por qué no viniste a saludarme el mismo día en que llegaste? – agregó dirigiéndose a mí para abrazarme – Cómo has estado?
_ Bien – contesté fingiendo una sonrisa – Perdón por no haber venido antes.
_ No te preocupes – respondió Betty-Sue con una sonrisa irónica – Y tú Johnny, cómo estas?
_ Muy bien – respondió antes de empezar a toser de manera nerviosa – Bueno, te acompaño, Rose – me dijo luego de un largo e incómodo silencio en el que Betty Sue aprovechó para observarnos detenidamente, como si tratara de analizar cada uno de nuestros gestos.
_ Sí – exclamé – Hasta luego – añadí despidiéndome de Betty Sue con un fugaz beso en la mejilla. Caminé hacia la puerta donde Johnny aguardaba por mí.
_ Se están cuidando, verdad? – preguntó Betty-Sue segundos antes de que Johnny cerrara totalmente la puerta. Lo preguntó con el tono de voz suficientemente alto como para que el vecindario entero escuchara. Ambos nos detuvimos de un solo golpe pero fui solo yo quien palideció. Nos volvimos a ella abriendo nuevamente la puerta y allí estaba Betty Sue, observándonos con una sonrisa dibujada en los labios – Se están cuidando? – repitió.
_ Nosotros no…-contesté nerviosa sintiendo como las palabras se ahogaban en mi garganta para caer lentamente en el mar de la vergüenza en la que ya me encontraba sumergida.
_ Sí – interrumpió Johnny sonriendo de forma burlona.
_ Hey! – exclamé codeándolo para que callara – Nosotros no…no hemos hecho nada…Solo estamos saliendo – decía sin que si quiera yo misma le encontrara sentido a mis palabras.
_ Tranquila, Rose – me dijo Betty Sue en tono amable – Fue una simple pregunta pero, deben cuidarse no quiero que…
_ Madre – interrumpió Johnny – Estás avergonzando a Rose – dijo casi murmurando a lo que Betty rió – Ahora, nos vamos – añadió. Yo agité la mano como despedida y salimos. Necesitaba aire libre, necesitaba que mis oídos oyeran algo más que un zumbido y que el rojo de mi rostro se disipara para que retomara mi color normal.
_ Creo que jamás volveré a pisar tu casa.
_ Por qué? – me preguntó Johnny riendo – Vamos, Rose! – exclamó cuando clavé mi mirada en él como respuesta – Sabes como es mi madre, no es novedad para ti.
_ Lo sé – respondí – Pero…- no alcancé a completar la frase pues me silenció con un suave beso que me hizo olvidar las quejas que estaba por dar. Johnny sonrió cuando nos apartamos para luego detener un taxi que nos llevaría de regreso a la esquina donde ya Silvia esperaba por nosotros.
_ Vienes con nosotros? – cuestionó al ver que Johnny pagaba el taxi para alcanzarnos en la calle.
_ Pude haberlas encontrado de regreso, no? – contestó.

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