Amor sin edad ~ Capítulo 8

Amor sin edad 
_ Hasta que te dignas a llegar – dijo Sabrina acercándose al auto ni bien Johnny lo estacionó. Ivette bajó de él, miró de mala manera a la novia de Johnny a la vez que se paraba en la puerta del frente de la casa.
_ Tú estabas con fiebre niña – dijo Luisa abriendo la puerta de la casa – Ah, pensé que ya se había ido – agregó ella al notar la presencia de Sabrina allí.
_ Por lo visto se le pasó la fiebre, y por lo visto usted no sabe desempeñar de forma adecuada su trabajo – dijo Sabrina en forma despectiva a Luisa.
_ Cállate! – dijeron Ivette y Johnny en unísono – No te atrevas a referirte de esa forma cuando te refieras a Luisa – dijo Johnny mirando fijamente a Sabrina que quedó perpleja por la reacción de él – Entremos porque hace frío – dijo él entrando a su casa, no sin antes mirar y sonreírle a penas a Ivette.
_ Por qué debería tenerte miedo? – se preguntó Sabrina parada frente a Ivette – Eres solo una niña – agregó ella sonriendo para luego darse media vuelta e ir tras Johnny, sin notar que Ivette había estirado su brazo para golpearla a la vez que Luisa la sujetaba.
_ Cálmate, le doy un mes mas de vida en esta casa – dijo Luisa sonriendo dulcemente para que Ivette se calmara.
_ Que detestable! – replicó Ivette.
_ Johnny, hace una hora debíamos de haber estado en la casa de Sofía, podrías decirme qué le digo ahora? – fue la primera queja que escucharon Ivette y Luisa al entrar a la casa mientras al fondo observaban a Johnny sirviéndose una copa de vino.
_ Pues dile que no pudimos llegar y listo – contestó él con normalidad mientras se sentaba en el sofá frente a Sabrina.
_ Johnny – se quejó ella – No es posible que no te interese, cualquier cosa es mas importante que yo, estoy aburrida de esta situación, yo….- se quejaba ella hasta que Johnny llegó al límite de su paciencia.
_ Cállate! – gritó él – El que está aburrido aquí soy yo, si no te gusta nada de lo que hago, por qué sigues conmigo? – preguntó él haciendo una pausa esperando a que Sabrina contestara pero ella estaba perpleja por la reacción de Johnny al igual que Ivette y Luisa que espiaban desde la escalera – Bueno, ya que no hay nada por decir, es mejor dejar la relación hasta aquí – dijo Johnny parándose del sofá.
_ No Johnny – dijo Sabrina acercándose a él mientras las lágrimas empezaban a recorrer su rostro – No puedes dejarme, te amo – decía ella mientras lo abrazaba.
_ No te mientas Sabrina, tú a mí no me quieres, soy solo uno de tus caprichos – decía Johnny tratando de soltarse.
_ Claro que no! – replicó ella – No rompas conmigo, por favor, voy a cambiar, lo prometo! – dijo ella en tono de súplica mientras Johnny miraba el techo pidiendo que apareciera alguien – Johnny por favor – dijo una vez Sabrina.
_ Está bien pero deja de llorar – dijo Johnny abrazándola. No sabía si la oportunidad era porque realmente tenía la esperanza de que ella cambiaría o, simplemente estaba totalmente conmovido con aquellas lágrimas.
_ No puedo creer que se haya dejado manejar por la llorona esa – dijo Ivette antes de ir furiosa a su habitación mientras dejaba a Luisa confundida con su actitud. A las pocas horas llegó Lily Rose junto a Jack, este último no recordaba mucho a Ivette pues él estaba demasiado pequeño cuando ella se mudó pero eso no fue sinónimo de límite pues inmediatamente simpatizaron, toda la cena no pararon de reír los tres, a comparación de Johnny que permanecía callado, con la mirada fija, como si estuviera solo en aquella mesa…
_ Te sucede algo papá? – preguntó Jack confundido.
_ No nada, no se preocupen – contestó Johnny esbozando una linda sonrisa en sus labios – Terminen de cenar, yo iré a dar un ha vuelta, me duele la cabeza – dijo Johnny tomando su casaca para luego salir a la calle.

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