Amor sin edad ~ Capítulo 9

Amor sin edad 
_ No nada, no se preocupen – contestó Johnny esbozando una linda sonrisa en sus labios – Terminen de cenar, yo iré a dar un ha vuelta, me duele la cabeza – dijo Johnny tomando su casaca para luego salir a la calle.
_ Qué le pasa? – preguntó Lily Rose. Aunque titubeante, Ivette les contó lo sucedido con Sabrina, la forma en que le había rogado a Johnny y la forma en que lo había tratado por el teléfono – Esa mujer! Como la detesto! – se quejó Lily Rose.
_ Tranquilízate, no podemos hacer nada – dijo Jack – Después de todo, mi papá la quiere – dijo él.
_ Es que no la quiere, sigue con ella simplemente porque le lloró – dijo Ivette tratando de esclarecer a Jack.
_ O sea que sigue con Sabrina, solo por pena – dijo Jack sonriendo.
_ Exactamente – dijo Lily Rose.
_ Ya dejen de hablar de cosas que no les competen y vayan a dormir – dijo Luisa entrando de pronto al comedor, los tres muchachos se miraron y luego de asentir a las palabras de ella, subieron a su habitación. Había algo en la noche que no le permitía dormir a Ivette, quizás fue por lo ocurrido durante el día aunque, en realidad no le importaba mucho; daba vueltas y vueltas por toda la cama hasta que sin pensarlo se levantó de la cama y se dirigió a la ventana, se asomó por ella y allí estaba Johnny, frente a la pequeña piscina, con la misma mirada triste de hacía unas horas. Ivette se puso una bata y bajó a él…
_ Qué te sucede? – preguntó Ivette sentándose a su lado mientras Johnny permanecía echado frente a ella.
_ Nada – contestó él sin despegar su vista del cielo. Pasaron un par de minutos y ninguno de los dos se miraba, quizás Johnny esperaba a que Ivette se fuera y no se atrevía a decirle y la muchachita esperaba a que él le contestara con la verdad. Y, a tanta insistencia telepática Johnny habló – Estoy algo fastidiado con la situación con Sabrina – dijo él.
_ Eso era algo notorio – dijo Ivette – Pero por qué sigues con ella? – preguntó Ivette.
_ No lo sé – contestó confundido – Quizás porque ella fue la primera amiga que apareció luego de mi ruptura con Vanessa – dijo Johnny tratando de encontrar una razón a su masoquismo.
_ Por eso? – preguntó Ivette haciendo un gesto de desagrado – Si quieres agradecerle, solo envíale un ramo de rosas, no tienes porque seguir con alguien a quien no quieres – dijo Ivette. En ese instante Johnny empezó a reír – Qué sucede? – preguntó ella confundida.
_ No puedo creer que una niña de 18 años me este aconsejando – dijo él sin notar la molestia que provocó en Ivette esas palabras.
_ Bueno, puedes acudir con alguien mas experto – dijo Ivette molesta parándose mientras Johnny la miraba - Solo espero que luego no termines pidiéndole matrimonio en agradecimiento – terminó de decir ella con ironía. Hizo un ademán de entrar a la casa pero Johnny la tomó de la mano.
_ Perdóname – dijo él apenado – No fue mi intención fastidiarte, solo fue un comentario – agregó Johnny jalando sutilmente a Ivette frente a él.
_ Un comentario muy fuera de tema – dijo Ivette fingiendo enfado.
_ Jajajaja – rió él – Y se supone que soy yo el renegón? – preguntó Johnny sin dejar de sonreír.
_ Primero me dices niña, ahora renegona – decía Ivette mientras contaba con sus dedos – Algún otro defecto mas que me encuentre señor Depp? – preguntó Ivette.
_ No dije que fueran defectos – dijo Johnny sonriendo.
_ Son cualidades? – preguntó Ivette confundida. Johnny sonrió una vez más. Había algo en aquella muchacha que tenía al frente que le hacía perder la cordura, por lo menos en pensamiento. Los años se habían llevado a la compañera de juegos de su hija, estos le habían devuelto a una mujer llena de vitalidad, dispuesta a sacarle una sonrisa de la manera que fuere.

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