Mi profesor ~ Capítulo 10

Mi profesor 
_ Lo siento, no estaba atenta – se disculpó ella.
_ Claro, es lo normal, nunca estás atenta – ironizó el profesor – Que diferencia con tu hermana, que excelentes calificaciones tenía ella en mi curso!
_ Le pide que no me compare con ella, somos muy distintas – interrumpió Rose.
_ Cállate que estoy hablando yo! – gritó el docente.
_ Disculpe profesor – irrumpió el director acompañado del coordinador deteniéndose en frente de las muchachas – Quiero saber quién ayudó a que Anna escapara, quiero saberlo ahora! – exigió observando fijamente al trío que se encontraba en primera fila pero solo como obtuvo como respuesta un silencio sepulcral – Está bien, si nadie quiere hablar entonces llamaré a sus padres – indicó.
_ Estoy segura de que fue Rose – intervino Diana – Una idea así solo puede salir de ella.
_ Tienes razón, Leiva – respondió el director - Una idea así solo puede salir de ella – repitió.
_ Eso no es verdad – intervino Silvia.
_ Tú también fuiste, Silvia? – cuestionó el director – Quieres que te quite la beca que tienes?
_ No! – respondió Rose – Fui yo, fue mi idea – añadió.
_ Pues bien, acompáñame en este momento a la dirección – ordenó el director señalando la puerta. Lejos de amilanarse, Rose salió con la cabeza muy en alto caminando dos pasos tras el hombre que al llegar a su oficina le pidió a la secretaria que llamara al señor Polo. Este se excusó al no poder llegar así que en representación de él llegó la abuela de Rose – Déjame a solas con tu abuela – le pidió el director en tono amable, fingido, por supuesto. Rose asintió sabiendo que sentada allí su abuela podía estar tranquila pues ella jamás le recriminaría alguna acción, se comprendía de manera excelente con ella.
_ Qué pasó? Qué te dijeron? – preguntó Marta que había estado esperando con Silvia en el patio la salida de Rose.
_ Nada – contestó – Mi abuela está adentro así que todo bien – añadió sonriendo.
_ Que genial, me cae tan bien ella – dijo Silvia.
_ Hola Rose – dijo el profesor de educación física, el sobrino del director, un tipo nada agraciado y que no lograba disimular el gusto que sentía por alguna de las muchachas del internado a quienes en mas de una ocasión había intentado besar. Podía ser cualquier cosa menos un hombre respetable – Debes estar muy contenta no? Todo fue tu culpa – decía a la vez que bajaba de su auto para dar unos pasos hacia las muchachas.
_ A qué te refieres? – preguntó Silvia extrañada.
_ Todo fue su culpa, ella planeó todo, no? El escape de Anna…y ahora, ella y su noviecito están hospitalizados de gravedad – respondió esbozando una sonrisa burlona ante el asombro y desconcierto de las muchachas – Qué? No lo sabían? Se estrellaron con el auto llegando a la ciudad y…nada de esto hubiera sucedido de no ser por ti – añadió clavando su mirada en Rose.
_ No…no es cierto – se negaba a sí misma la muchacha – No es verdad! – exclamó con la voz entrecortada a la vez que corría hacia el auto que aún se encontraba con las llaves en él.
_ Rose, mi auto! Mi auto! – gritaba el profesor cuando ella partió a gran velocidad. En aquel mismo instante Johnny apareció acompañado de Romina que lo estaba ayudando a ordenar su oficina..
_ Qué pasó? – preguntó él al oír el alboroto.
_ Anna tuvo un accidente, está en el hospital – respondió Marta nerviosa ante la noticia. Johnny abrió los ojos desmesuradamente luego de ver la polvadera que se había levantada por la huída de Rose y sin pensarlo dos veces soltó la caja que llevaba en las manos para subir a su moto.
_ Johnny, a ti que te importa lo que sucedió – murmuró Romina fastidiada en el momento en que su novio encendió la motocicleta – A dónde vas? Johnny! A dónde vas? – cuestionaba sin oír respuesta pues el hombre emprendió marcha para alcanzar a Rose que estaba ya en la carretera – Johnny! Regresa aquí, Johnny! – gritó ella furiosa mientras tomaba una piedra para lanzarla producto de la impotencia. Mientras tanto, Johnny se encontraba ya a pocos metros del auto donde iba Rose. Esta última conducía temblorosa, miles de imágenes cruzaban por su mente acerca de Anna en el mismo instante en que por evitar estrellarse contra un auto que venía en sentido contrario, chocó con un árbol. Johnny detuvo la marcha y luego de bajar de su moto corrió hacia el auto que se encontraba en medio del humo.

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