Mi profesor ~ Capítulo 31

Mi profesor 
_ Además, si se iban a cuidar, no? – preguntó Rose.
_ Trajiste algo para cuidarte, no Fernando? – cuestionó Marta acercándose a él para mirarlo fijamente a los ojos sin darle opción a mentir pero el muchacho no supo qué contestar – No tenías nada! – exclamó la muchacha.
_ Así que te me vas muchacho – dijo Deziré a lo que Fernando se volvió a Silvia para besarla como despedida – Hey! No, no! Te me vas así, sin despedidas! – exclamó ella empujándolo fuera de la habitación y al salir de ella, se encontró con que Johnny estaba por tocar la puerta – Qué sucede profe? – Johnny esperó a que Fernando se marchara para contestar.
_ Vine a despedirme – respondió – Al parecer no soy bienvenido aquí – obviamente se refería a Jorge – Y prefiero evitarle problemas a Rose – explicó. Aquello fue alcanzado a oír por Anna quien se acercó a la puerta.
_ Te vas? – preguntó ella a lo que Johnny asintió – Que pena! Ya contábamos contigo para los planes de mañana pero bueno…- hizo una pausa en lo que miraba con sonrisa pícara a Deziré – Antes de que te vayas, me puedes hacer un favor? Es que tengo mucha sed y con esta silla de ruedas me es difícil movilizarme. Me llevas al bar? – le pidió en tono suplicante. Johnny no se pudo resistir a eso así que sonrió aceptando.
_ Me despides de las chicas, sí? – dijo el profesor besando la mejilla de Deziré mientras esta sonreía cerrando la puerta a sus espaldas. Conocía a Anna y sabía que aquel último favor pedido a Johnny era una forma para ganar tiempo así que sin pensarlo dos veces llamó a Marta sin que Rose alcanzara a oírlas. Le contó que su primo se iba. A ello Marta le pidió que la acompañara hasta la recepción donde pidió prestadas unas tijeras. Ambas se encaminaron hasta el estacionamiento burlando al vigilante.
_ Estás loca? – cuestionó Deziré al ver que Marta cortaba los cables que iban directo al motor.
_ Algo – respondió Marta riendo – Y lo siento mucho Jorge pero, nuestra amiga es primero – añadió terminando de cortar el cable para luego salir huyendo al igual que Deziré. El profesor no tardó mucho en aparecer en el lugar y ya totalmente convencido de marcharse subió a su motocicleta pero cuando intentó prenderla, no sucedió nada. Extrañado, se bajó de ella y sonrió al ver el cable tirado a dos pasos. Sabía que aquella era una travesura de las chicas y que, no era de mala intención. Regresó al hotel para pedir un mecánico que llegaría a la mañana siguiente así que sin algo por hacer, retornó a su habitación. Al día siguiente se llevaron su motocicleta para arreglarla y luego de que Johnny preguntó por su prima en la recepción, se encaminó a la playa pues ese es el lugar a donde el grupo se había dirigido.
_ Pensé que te habías ido – exclamó Rose al verlo llegar. No pudo evitar sonreír ni mucho menos dejar a un lado el libro bajo la sombrilla para colocar todos sus sentidos en él que se había sentado junto a ella luego de observar que los demás se encontraban en motos acuáticas lejos de la orilla.
_ No pude – respondió – Al parecer, de forma “muy misteriosa” mi motocicleta se descompuso.
_ No! En serio? – exclamó ella cuando la mirada de Johnny se dirigía a sus amigas – No pudieron haber hecho – agregó riendo.
_ Pues sí pero, de todas maneras debo agradecerles – murmuró él – Ahora podré pasar un día más contigo – añadió mirando de forma dulce a la muchacha que sonrió. Aquel era el momento oportuno para que por fin Rose se sincerara.
_ Johnny – murmuró ella mirándolo fijamente – Desde que llegaste al internado has cambiado muchas cosas y no solo allí sino también dentro de mí – dijo ella mientras Johnny se limitaba a oír sin evitar que aquella dulce sonrisa de escapara para formarse en sus labios.
_ Lo dices en serio? – preguntó él susurrante acercándose a la muchacha.

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