El amigo de mi hermano ~ Capítulo 10

El amigo de mi hermano 
_ Tu her…- irrumpió Silvia quedando en silencio abruptamente al darse cuenta la situación que no se había llevado a cabo – Lo siento, no sabía que…- se excusaba titubeante al ver como nosotros, nerviosos, nos apartamos para continuar con lo que estábamos haciendo – Tu hermano dice que si puedes preparar unos piqueos.
_ En eso estaba – respondí dándole la espalda mientras quitaba el cabello de mi rostro. Johnny mantenía la mirada fija al piso y parece que solo el rechinido de la puerta que agitaba una y otra vez Silvia lo hizo despertar.
_ Iré con los demás – señaló a lo que Silvia se hizo a un lado, dejándolo escapar de la incómoda escena. Cuando él salió, Silvia entró cerrando la puerta para clavar su mirada inquisidora en mí.
_ Qué sucede? –pregunté haciéndome la desentendida.
_ Sabes que tiene novia – me regañó ella cruzando los brazos.
_ No es su novia – repliqué y a ello no obtuve respuesta sino mas bien un incómodo silencio que me enloquecía – Silvia! – terminé por exclamar dándome vuelta a ella – Si tienes algo que decirme, hazlo! Pero no te quedes allí mirándome porque me pones nerviosa.
_Qué debo decirte que no sepas? – cuestionó – Si Karen no es su novia, algo por lo menos debe haber allí, lo sabes muy bien – indicó.
_ Lo sé! Lo sé! Lo sé! – contesté llevando mis manos al rostro para cubrir mi vergüenza a la vez que empleaba un tono de llanto fingido en mi voz – Es que, hasta hace unos días yo estaba bien, estaba en Londres y no recordaba a Johnny. Ahora llego y…siento que no le soy indiferente, qué debo hacer? Quedarme con los brazos cruzados mientras veo como una idiota me lo quita?
_ No te puede quitar algo que nunca te perteneció.
_ No salgas con esas cosas por favor – la interrumpí.
_ Está bien – dijo Silvia – Quieres hacer algo? Dile lo que sientes? Crees que no le eres indiferente verdad? Entonces compruébalo – quedé en silencio pues aquello parecía ser una de aquellas “grandes pruebas”, sería como enfrentarme al miedo al rechazo, al miedo de la infancia y al miedo a estar equivocada – Qué dices?
_ Lo pensaré – respondí tomando la bandeja con los bocaditos para escapar de la conversación con mi amiga. Llegué a la sala seguida por Silvia y luego de dejar la bandeja sobre la mesa me senté con el grupo, justo en frente de Johnny. Pasamos una larga hora de charla en la que nos repartimos miradas cómplices y un par de sonrisas nerviosas de las que solo Anna y Silvia se daban por enteradas pues los demás andaban navegando a la distancia por los mares del alcohol. No pasó mucho tiempo cuando Johnny decidió salir un momento para encender uno de sus cigarrillos fuera pues el olor de la nicotina en casa era cada vez mas difícil de soportar, inmediatamente sentí las miradas de mis amigas en mí apresurándome para llevar a cabo la idea de Silvia. Era ahora o nunca así que me aseguré de que mi hermano no estuviera atento a mis movimientos y luego de ello, salí tras su amigo. Al abrir la puerta principal lo encontré allí, parado de espaldas, con la mirada fija al vacío mientras llevaba una y otra vez el cigarrillo encendido a sus labios, a primera vista parecía que estuviera esperando algo y hubiera dado todo por descubrir sus pensamientos pero al ser ello imposible opté por acercarme a él…
_Qué haces? – fue lo primero que se me ocurrió preguntar al detenerme junto a él.
_ Pensando – contestó manteniendo la mirada fija al frente.
_ Sabes – murmuré luego de un largo y eterno minuto – Lo que ocurrió en la cocina…
_ No debe volver a ocurrir – interrumpió él borrando con esa frase todas las ideas que me había hecho en el camino a la puerta – Creo que es lo mejor – agregó volviendo la mirada a mí con un claro gesto de arrepentimiento en el rostro.
_ Eso es justo lo que quería decirte – respondí asintiendo, tratando de engañar a mi mente mas no a mis verdaderos sentimientos – Es lo mejor, como dices.
_ Y? Qué pasó? – preguntó Anna con una gran sonrisa en los labios asomándose por la puerta entreabierta sin darse cuenta del meneo de mi cabeza en negación para que se marchara ni del gesto de extrañeza en el rostro de Johnny.

1 comentario:

  1. yo quería que se besaran :( pobre rose, odio esa sensación de que hay algo complice entre dos personas y al final era un error :( Otro cap!! ajajaj, me encanta la novel

    ResponderEliminar

Gracias por leer...

Gracias por leer...
Gracias a todas las que toman su tiempo y leen estas historias, de todo corazón. Y a las que colaboran para que este blog siga a flote. Por favor, deja un comentario :)