El día que todo cambió ~ Capítulo 5

El día que todo cambió   
_ Claro - le respondí. Me dejé llevar por los hechos. No había mucho abierto a esa hora ya que eran las 12 de la noche, así que fuimos a un pequeño resto que quedaba tan solo a dos cuadras. Nos sentamos y por unos segundos los dos permanecimos callados, hasta que él rompió el hielo.
_ Y a esta hora sales siempre del café?
_ Sí, a veces más tarde. Y vos qué haces por estas horas caminando y sin seguridad?
_ Bueno, quería salir a caminar un poco y además estoy parando muy cerca en el hotel New York. Así que lo que quería era poder caminar, pasar por un simple paseante más y disfrutar del momento. También fui a arreglar unas cosas con Alberto, es el conocido de un amigo y fui a parar ahí. Además, ayer se me apareció con su hija en el hotel y me hizo comprometerme a que hoy pasaría a saldar una copa.
_ Entiendo - dije sin poder despegar mi mirada de sus ojos. Sentí como me observaba hasta que sonrió.
_ ¿Puede que te conozca de algún lado?
_ Puede que sí como que no - dije devolviéndole la sonrisa. Él rió. No podía dejar de mirar sus ojos, los cuales brillaban como dos luceros en medio de la luz oscura que se distinguía en el lugar.
_ Celeste, ¿no? - dijo riendo. Lo siento, es que en este tiempo me he fijado más en vos que en tu nombre. Yo no pude evitar sonrojarme y luego seguimos conversando.
La conversación se dio mejor de lo que imaginaba. Mi corazón no paró de latir ni un segundo de esa manera tan extraña a la que ya me estaba acostumbrando. Luego de una o dos copas nos dispusimos a salir del lugar. Ya estaba más compuesta, se sentía tan reconfortante tener a Johnny a mi lado. No sé qué tenía, pero hacía que mi corazón se moviera de una manera a la que terminas haciendo adicto, y no quería que ello acabara. Era tarde, por lo que Johnny quería acompañarme a mi departamento, así que cedí.
Llegamos a un callejón por el que debíamos pasar, y por el que temía que Johnny preguntara algo, lo que no se hizo esperar.
_ He visto muchos callejones pero éste es diferente.
_ Sí, lo es - contesté dejando ahí el tema.
_ Y, por qué?
_ Es el callejón del beso - dije sonrojándome al ver que Johnny se paraba delante de mí.

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