La última oportunidad ~ Capítulo 11

La última oportunidad 
_ Pues bien, allí tienes mi número – dijo tomando mi mano para colocar un papel doblado en dos – cuando te decidas, me llamas y me das tu respuesta, te parece? – terminó de decir para luego despedirse a la manera pirata.
_ Espera…, por qué me lo pides a mí y no a un… digamos …guitarrista profesional o algo así? – pregunté para tratar de liberar una de mis dudas.
_ Digamos que me inspiras mucha confianza, sin conocerte a fondo aún – dijo sin voltear a verme y luego continuó con su camino. Yo sonreí y al entrar al camerino para tomar mis cosas recién reaccioné. Empecé a saltar como una loca olvidando la poca cordura que me quedaba en la vida. No podía creer lo que sucedía. Mi decisión ya estaba tomada, aceptaría pero lo llamaría luego para no sonar como desesperada. Conocería a Lily – Rose, a Jack, a …Vanessa, por un momento me había olvidado de ella pero, bah! Para qué pensar en eso? Lo mas lógico es que jamás alguien de la talla de Johnny Depp planearía algo serio con una fanática desenfrenada como yo pero el pensar en ello no me quitaba la emoción del saber que ya lo conocía y que pasaría aún mas tiempo con él. Al salir, las chicas ya me esperaban en la calle, yo me acerqué a cobrar mi dinero como el día anterior pero, para mi sorpresa, Pedro no fue quien me atendió sino el muchacho al que él le había gritado hacia dos días.
_ Te llevamos esperando hace mucho Zitta – me dijo Coni apoyada en el auto de Karen.
_ Tan rápido le soltaron las cosas a Johnny? – pregunté fastidiada.
_ Es Johnny, vos crees que a esa carita se le pueden ocultar cosas? – me dijo Maru a la misma vez que le brillaban los ojos de tan solo hablar de él.
_ Además no seas exagerada, no es para tanto Ivette – me dijo Karen tratando de calmarme, en realidad tenía razón, me estaba ahogando en un vaso de agua. Subimos al auto y llegamos al departamento, Karen invitó a Maru y Coni a cenar, se llevaban muy bien pero al abrir la puerta, la primera imagen que encontramos fue…
_ Se van, dejan todo desordenado, piensan que todo lo puedo hacer yo sola? – preguntó Carla furiosa, cruzando sus brazos para que notáramos su nivel de cólera.
_ Buenas, mamá, noto que estas mas molesta que noches anteriores – dije en son de burla y Karen empezó a reir.
_ Deja de burlarte de mí Rosa Ivette, estoy harta de eso! Yo trabajo y….-estaba por seguir gritando cuando notó la presencia de Maru y Coni en la puerta – venían acompañadas, lo siento, no me di cuenta – dijo Carla acercándose a saludar, Karen las presentó mientras yo dejaba mi mochila y mi guitarra sobre el sofá. – Bien, y ahora qué les invitaremos de cenar? – murmuró Carla en el oído de Karen sin notar que Mila ya llegaba.
_ Siempre Carla haciéndose tanto problema. Llamo a Alberto y listo – dijo Mila con una gran sonrisa después de saludar a las chicas. Alberto era su novio, tenía un restaurante de comida peruana en la ciudad así que era motivo para que nos hiciera un delivery sin cobrar, siempre aprovechándonos de la relación amorosa. Al cabo de un par de minutos ya llegaba uno de los empleados del restaurante, Karen sirvió la comida, iba todo muy bien hasta que la mirada de Carla llegó al recibo de energía eléctrica que había llegado…
_ Qué? Por qué tanto?! – gritó Carla a punto de atorarse por la enorme cuenta.
_ Creo que este no es momento Carla – dijo Milagros mirando a Coni y Maru que solo se remitían a observar su plato de comida.
_ Pero es inconcebible, quién es la que gasta tanta luz aquí? – gritó Carla una vez mas e inmediatamente todas voltearon a mirarme.
_ Por qué siempre soy yo? – pregunté haciéndome la desentendida.

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