Amor sin edad ~ Capítulo 13

Amor sin edad 
_ Ah claro – dijo Ivette desganada, a partir de ese momento, ninguno mencionó palabra alguna, el camino de regreso fue silencioso, evitando miradas y demás.
_ Vaya! – exclamó Sabrina al ver que Johnny entraba a casa junto a Ivette – Hasta que por fin aparece la niñita perdida – dijo ella acercándose para abrazar a Johnny. Ivette solo la miró e hizo un gesto de fastidio.
_ Dónde estabas? – le preguntó Lily Rose a Ivette moviendo los labios sin emitir sonido.
_ Iré arriba a cambiarme, ya regreso – dijo Johnny soltándose de Sabrina
_ Aquí te espero – contestó ella sin que Johnny alcanzase a oírla, él ya había terminado de subir las escaleras.
_ Pero no quiere que lo esperes – murmuró Lily Rose e inmediatamente tanto ella como Ivette empezaron a reír.
_Y qué paso Ivette? – preguntó Sabrina fingiendo una sonrisa a la vez que cruzaba sus brazos, nada bueno saldría de sus labios aparentemente – Tu padre te dejó y siquiera se despidió de ti, eres muy querida por lo que noto – decía ella en tono burlón.
_ Sí – contestó Ivette fingiendo una sonrisa también – Es una lástima que ninguna de nosotras dos sea querida por quien esperamos – agregó Ivette. Rápidamente la sonrisa de Sabrina se borró.
_ Qué quieres decir? – preguntó de golpe.
_ Nada, solo observa a tu alrededor – dijo Ivette sin dejar de sonreír. Justo en ese momento Johnny bajaba las escaleras…
_ Salimos amor? – preguntó Sabrina – Necesito aire puro – agregó abriendo la puerta sin dejar que Johnny conteste.
_ Si como quieras – dijo él cerrando la puerta de la casa.
_ Ahora cuéntame! Dónde estabas? – preguntó Lily Rose pero el ánimo de Ivette no era el correcto como para iniciar una charla.
_ Mejor hablamos mañana, no me siento bien – dijo Ivette dirigiéndose a las escaleras.
_ Vamos Ivette! No me dirás que las palabras de esa idiota…-decía Lily Rose.
_ No claro que no, solo estoy cansada – contestó Ivette esbozando una sonrisa fingida pero, Lily Rose tenía razón, aquellas palabras dichas por Sabrina habían ingresado en Ivette al igual que una bala, es que tenía tanta razón, sus padres vivían sin interés en ella y aunque Ivette fingía no tomarle importancia, aquella situación la lastimaba permanentemente y, tal como Ivette se imaginaba, se le hizo imposible dormir, no dudó ni un segundo en ir al lugar donde había visto a Johnny un día anterior, la piscina en el jardín de la casa, en la misma banca donde Johnny había permanecido tendido; y estaba tan concentrada en sus pensamientos que no se percató del momento en que el silencio en la casa fue interrumpido por la llegada de Johnny junto a Sabrina que no paraba de besarlo en el afán de inquietarlo hasta llegar a su dormitorio, Johnny estaba por ceder hasta que notó la presencia de Ivette en el jardín a través del cristal que apartaba el comedor de este…
_ Qué pasa? – preguntó Sabrina al sentir que Johnny quitaba sus manos de la cintura de ella y permanecía con la mirada al frente, Sabrina esperó un par de segundos a que Johnny contestara pero, al no escuchar respuesta alguna, giró en dirección de la vista de él – Ya déjala – dijo ella – Es solo una niña, mas bien, qué te parece si vamos a tu dormitorio? – preguntó ella empezando el cuello de Johnny para no obtener una negativa por respuesta pero, no le dio resultado.
_ No – contestó Johnny separándose sutilmente de ella – Creo que es mejor que te vayas – dijo él – Es tarde, todos duermen – agregó Johnny.
_ Si quieres ir con la pequeña no tienes que poner tantas excusas – fue lo último que dijo Sabrina antes de salir furiosa de la casa de Johnny, no sin intentar azotar la puerta, sin éxito alguno pues Johnny la detuvo y así Ivette no se daba cuenta de su presencia. Esperó a que Sabrina se fuera en su auto y luego se dirigió a Ivette que permanecía sentada en el mismo lugar.

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