Mi profesor ~ Capítulo 12

Mi profesor 
_ Por favor – murmuró Johnny pidiéndole con el ello al padre de Rose que no continuara con ello pero, justo en aquel momento la madre de Marta se acercó a Rose para recriminarle exactamente lo mismo.
_ Estás muy mal Rose, una persona como tú no es normal. Hacer daño a los demás? A tus amigas? Espero que esto te quede en la conciencia – le murmuró alcanzando a ser oída por Johnny quien clavó su mirada en la mujer pero esta pareció no notarlo pues salió de la sala sin siquiera mirarlo. El profesor hizo un ademán por acercarse a su alumna pero ella salió huyendo por el pasadizo dejando caer el pañuelo con el que había estado sus lágrimas. Johnny miró al padre de Rose y luego de confirmar que este no estaba atento, se acercó para recogerlo, esbozó una sonrisa al ver el nombre de la muchacha bordado en él y luego lo guardó en su bolsillo. Pensó en seguir a la muchacha pero creyó que sería mejor aprovechar el que el padre de Rose se encontraba solo para hablar con él…
_ Puedo hablar con usted? – preguntó Johnny acercándose.
_ De qué se trata? – respondió el padre de Rose fastidiado con la presencia del profesor.
_ Es acerca de su hija – contestó Johnny – No creo que sea un buen momento para hacerle reproches, creo que ya se siente bastante mal con el saber lo que le ocurrió a sus amigos.
_ Nada tengo que hablar con usted sobre el modo en que educo a mi hija – dijo el padre de Rose de manera cortante.
_ No lo tome a mal – continuó Johnny al percibir el ambiente hostil – Estoy a cargo del departamento de psicología y me preocupo por el bienestar de las alumnas, entre ellas, Rose.
_ Esa niña no tiene remedio – interrumpió el hombre – Ya la entenderá usted mismo luego de tratarla un tiempo – al añadir eso Johnny quedó en silencio. No podía creer la falta de incomprensión e inflexibilidad que se apoderaba de aquel padre.
_ Bien – dijo el joven fingiendo una sonrisa – Fue un gusto conocerlo, hasta luego – se despidió estrechando su mano. Se dirigió lo más rápido posible al ascensor pues quería huir de aquella mirada fría y sobretodo, quería olvidar aquellas palabras frías con las que la muchacha había sido descrita por su propio progenitor. Johnny salió del hospital con la esperanza de que al llegar a su cabaña encontraría algo de tranquilidad pero, cuando cruzó la puerta se encontró con que Romina estaba allí, en primera instancia se sorprendió pero luego recordó la forma en que la había abandonado en el internado…
_ Romina, estoy tan apenado. Discúlpame por favor - decía él acercándose totalmente arrepentido a su novia que terminaba de fumar su cigarrillo – Te iba a llamar pero…
_ No me importa eso, Johnny! – interrumpió ella molesta – Quiero saber por qué en tu primer día en ese internado te estuviste besuqueando con Rose Polo – indicó. Johnny palideció al oírla.
_ Quién te dijo eso?
_ Todas las niñitas estúpidas de ese lugar no hacen mas que hablar de eso, como si fuera una gran proeza el haber besado al profesor de psicología – enfatizó con ironía – Creo que por una apuesta o algo así – añadió. En aquel momento Johnny empezó a reír – Te parece gracioso eso?
_ Tienes razón en estar molesta – dijo Johnny – Pero tú misma lo has dicho, era una apuesta. Un simple juego.
_ Claro, un simple juego – repitió Romina con sarcasmo – Y a ti te gusta jugar con tus alumnas, no? – decía riendo antes de darle una bofetada al joven.
_ Qué te pasa?
_ También estoy jugando – respondió Romina saliendo de la cabaña furiosa.
_ Estás loca! – le gritó Johnny antes de que ella cerrara la puerta.

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