Mi profesor ~ Capítulo 5

Mi profesor 
_ Y a ti te gustó? – contestó Johnny soltando las manos de su alumna – Te gustó? – insistió mientras la muchacha sonreía al evitar su mirada – Contéstame Rose – murmuró – Porque, no es bueno que hagas cosas que terminen dañándote.
_ Bueno y usted quién se cree que es? – cuestionó Rose en tono desafiante.
_ Tu profesor – respondió Johnny – Pero parece que a ti se te a olvidado.
_ No – contestó Rose de forma cortante – No se me olvida – agregó dando media vuelta para salir de la oficina.
_ Rose – murmuró Johnny – Aquí no pasó nada, verdad?
_ No, aquí no pasó nada – respondió ella mirándolo de forma prepotente. Dio media vuelta y continuó el paso, cerrando la puerta a sus espaldas para apoyarse en ella con una amplia sonrisa. El sabor de los labios de John había quedado grabado en los de Rose y aunque ella fingió molestia al ver aparecer a sus amigas, sabía muy dentro que sí que luego de lo ocurrido, algo empezaba a cambiar.
_ Sabía que lo harías – exclamó Marta de forma entusiasta mientras abrazaba a Rose – No nos podías dejar mal – añadió codeándose con Silvia.
_ Sabía que eras una lanzada – interrumpió Diana apareciendo entre el grupo de chicas – No te hiciste de rogar y fuiste a besar a un hombre que ni siquiera conoces.
_ Si ella lo hizo fue porque tú la retaste – intervino Silvia.
_ Y bien que aceptó – contestó Emma.
_ Claro que sí – continuó Diana – Podría apostar que el profesor tiene novia porque – hizo una pausa para acercarse de forma burlona a Rose – Es eso lo que a ti te gusta, meterte en ese tipo de relaciones donde puedas ser “la otra” – añadió en el mismo instante en que Rose le contestó la ofensa con una bofetada que enfureció a Diana pues rápidamente se aventó contra ella en su afán de golpearla. Los gritos alertaron a Johnny que salió presuroso de su oficina para encontrarse con aquel nefasto espectáculo de dos muchachas devolviéndose las bofetadas y jalándose los cabellos.
_ Basta! – exclamó Johnny caminando presuroso hacia el espectáculo sin percatarse de las miradas embobadas de las adolescentes – Apártense – les exigió abriéndose paso para colocarse en medio de ambas jóvenes que parecían fieras – Qué les sucede? Esta no es manera de solucionar los problemas – decía observándolas mientras las chicas se quitaban el cabello del rostro – No puede ser posible que dos señoritas como ustedes se comporte de esta manera.
_ No es mi culpa que Rose reaccione como una salvaje – se quejó Diana.
_No importa quien tiene la culpa aquí – respondió él – No deben comportarse así – agregó a la frase – Y ahora vayan todas al salón, en un instante las alcanzo– las chicas obedecieron sin emitir comentario alguno – Qué fue lo que sucedió? – preguntó John a Rose que había empezado a caminar con el grupo.
_ No es nada que le importe, profesor – contestó ella – Y será mejor que para otra ocasión no intervenga – añadió dando vuelta.
_ No le hagas caso – le dijo Marta al profesor que había quedado callado ante la respuesta de su alumna – Está medio loquita – añadió colocando su mano sobre el brazo de Johnny quien sonrió ante el carácter tan entusiasta de su prima – Y apúrate sino todas nos matamos en el aula – indicó despidiéndose de él con un beso en la mejilla para luego salir corriendo en el intento de alcanzar a sus compañeras. Johnny regresó a su oficina para terminar de guardar los libros que había traído de su autor francés favorito para distraerse en sus ratos libres y luego de ello salió de la habitación rumbo al salón donde las muchachas lo esperaban en silencio. Aunque los nervios parecían querer traicionarlo al ver a las veinte muchachas con los ojos en él cuando ingresó, respiró profundamente antes de sonreír al encontrarse con el rostro de su prima y compañeras en primera fila, entre ellas el rostro de Rose.
_ Bien! – exclamó él juntando sus manos deteniéndose frente a ellas – Cierren sus libros – dijo a lo que las muchachas solo atinaron a observarlo confundidas.

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