Mi profesor ~ Capítulo 14

Mi profesor 
_ Es que siento celos, Johnny…
_ De unas niñas? Por quién me tomas, amor? – interrumpió él antes de besarla – Te amo a ti y esas muchachas son solo parte de mi trabajo, no tienes por qué desconfiar – indicó abrazándola – Y si me lo permites, debo darme una ducha porque realmente muero de calor – dijo apartándose de Romina antes de besar su frente. La joven asintió sonriendo a la vez que se sentaba nuevamente para esperarlo pero, en ese momento, su mirada se posó sobre aquel pañuelo amarillo que estaba sobre la mesa. Se acercó a él y cuando lo tomó entre sus manos leyó el nombre de aquella alumna que tanto empezaba a mortificar su relación. Pensó en recriminarle a Johnny pero prefirió esperar. Guardó aquel pañuelo en su cartera y cuando su novio salió de la ducha actuó como si nada hubiera ocurrido. Johnny no notó la ausencia de aquel objeto pues Romina lo mantuvo ocupado el resto de la tarde. A la mañana siguiente, cuando Johnny se encontraba en su oficina, sus alumnas irrumpieron en la habitación…
_ Johnny – exclamó Marta – Tienes que hablar con Rose, está muy deprimida desde el accidente de Anna.
_ Sí – intervino Silvia – Jamás la había visto así – añadió en tono de súplica.
_ Está bien – respondió él levantándose de su silla – dónde está ella? – preguntó y rápidamente las muchachas señalaron el jardín interior del internado. Johnny asintió y luego de tomar su casaca salió para encontrarse con la muchacha que se encontraba tratando de ocupar su mente en los pasos que habían aprendido en la clase de danza que habían tenido hacia unos instantes. Fue en una de las vueltas de aquel baile en medio del silencio en que Rose descubrió que era observada por Johnny…
_ No sabía que le gustaba espiar a sus alumnas – indicó ella.
_ Y yo no sabía que no podía verte bailar – respondió él – Podemos hablar? – preguntó en el momento en que la muchacha tomó su casaca tirada en el pasto con la intención de marcharse.
_ Usted y yo? – cuestionó Rose – De qué quiere que hablemos? Del clima? – ironizó.
_ Rose, creo que estás sintiendo culpable por algo que…
_ Por favor no siga – lo interrumpió – Tengo que aguantarme sus frases de loquero en el salón porque es mi obligación pero fuera de él, no necesito terapias - finalizó Rose empezando a caminar presurosa hacia su habitación pero, en el camino se encontró con Marta.
_ Hablaste con Johnny?
_ Marta, no necesito ayuda de tu primo así que te agradecería si no vuelves a…
_ Tú eres Rose, no? – las interrumpieron. Las muchachas quedaron extrañadas ante la joven de lentes negros que estaba parada frente a ellas. Rose asintió recordando donde es que la había visto.
_ Tú eres la novia de Johnny, no?
_ Sí, y lo seguiré siendo – enfatizó Romina con sonrisa triunfal.
_ Mire, si tiene problemas con su novio lo mejor sería que hable con él – respondió Rose.
_ No, no. Es contigo con quiero hablar – dijo Romina capturando la atención de las muchachas que caminaban alrededor – Descubrí que muy sutilmente le diste tu pañuelo a mi novio – señaló mientras sacaba el objeto de aquella discusión de su bolso.
_ No, no – respondió Rose – Yo ese pañuelo lo perdí – agregó tratando de aclarar las cosas.
_ A sí? Pues yo te lo encontré, estaba en la casa de Johnny – señaló Romina – Y para que te enteres, Johnny es mío y ninguna niña estúpida me lo quitará…
_ Su novio a mí no me interesa ni en lo mas mínimo – interrumpió Rose enérgicamente.
_ A no? Entonces por qué lo besaste?
_ Ya ni me acordaba de eso – respondió Rose riendo.
_ No te quieras pasar de lista conmigo! – exclamó Romina – Y aquí está tu porquería – dijo a la vez que tiraba el pañuelo de la muchacha al piso – Ojala que no lo vuelvas a perder – añadió antes de salir de la escuela.
_ Qué le pasa a esa mujercita? – dijo Marta contrariada con lo que acababa de oír.
_ No lo sé – respondió Rose – Pero quien sí debe saber es tu primito – agregó caminando rumbo a la oficina de Johnny quien estaba terminando de leer los expedientes de las chicas – Se puede saber qué hacía su novia con mi pañuelo? – cuestionó – Vino para aventármelo en la cara – indicó furiosa – Me dijo que era capaz de cualquier cosa y quien sabe cuanta estupidez mas.

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