Mi profesor ~ Capítulo 15

Mi profesor 
_ Sí, ya me enteré, acaba de salir una muchacha que vino a contármelo.
_ Bueno, qué hacía su novia con mi pañuelo? Me lo regaló mi madre y es muy importante para mí.
_ Se te cayó en el hospital – respondió Johnny.
_ Y entonces le pidió a su novia que me lo diera en entrega especial, no? – dijo Rose de forma sarcástica – Que amable! No se hubiera molestado tanto! – añadió provocando que Johnny riera.
_ Sí claro – ironizó él – Yo se lo entregué a Romina para te haga problemas a ti y tú me hagas problemas a mí…
_ No se burle porque es muy serio! – interrumpió Rose gritando.
_ No grites en mi oficina – exigió Johnny perdiendo la paciencia. Rose frunció el ceño y presa de la impotencia ante la primer llamado de atención por parte de Johnny, desvió su mirada de él – Cómo se te ocurre que yo le voy a entregar tú pañuelo a mí novia? Debe haberlo encontrado en mi casa. Es una mujer muy celosa y seguro pensó que…_ Que no piense mucho – interrumpió Rose – Y la próxima vez que usted encuentre algo mío, déjelo! No importa que se pierda o que lo roben…Deje de hacerme favores – agregó furiosa antes de salir de la oficina mientras Johnny esbozaba una sonrisa a pesar de la reciente discusión. Transcurrieron dos semanas y la tensa relación entre aquella alumna y su profesor parecía no cambiar, por mas que Johnny hacía lo imposible por incluir a Rose en sus conversaciones con las muchachas ella permanecía siempre a la defensiva con él. Fue solo con la llegada de Anna con que el carácter duro de la muchacha se quebró. El ver cruzar a una de sus mejores amigas la puerta principal sentada en una silla de ruedas realmente la conmovió pero trató de que no se le notase para no aumentar la depresión en Anna ante su nuevo estado.
_ Anna, No te imaginas cuanto te hemos extrañado! Ni pienses que te vas a deshacer de nosotras – gritaba Marta llegando a su compañera para abrazarla fuertemente con una sonrisa en los labios.
_ Sí amiga, ahora que estas aquí todas te ayudaremos para que te recuperes pronto – señaló Silvia cuando Marta se apartó de ella. La muchacha la abrazó de la misma manera mientras los padres de Anna observaban la escena a un par de pasos.
_ Sí Anna, no importa lo que haya pasado, nos tienes a nosotras – preguntó Rose con una gran sonrisa a la vez que se arrodillaba frente a su amiga.
_ Claro que no te importa! – respondió Anna de forma fría y lastimera – Tú no eres la que está sentada en esta silla de ruedas, soy yo la paralítica, no tú! Por qué tuve que hacerte caso?
_No digas eso Anna, sabes que Rose no tiene la culpa, fue un accidente – intervino Marta con la voz quebrada a causa del llanto que no dejaba salir. Anna no respondió, solo miró fijamente a cada una de sus compañeras y luego salió tratando de girar lo más rápido posible las ruedas de aquella silla.
_ No entiendo por qué te entusiasmó tanto la llegada de esa niña – indicó el director dirigiéndose a Rose a la vez que se acercaba al perturbado trío.
_ Somos amigas – respondió Rose.
_ Si en realidad fuera tu amiga no hubieras provocado que termine así – señaló el director.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por leer...

Gracias por leer...
Gracias a todas las que toman su tiempo y leen estas historias, de todo corazón. Y a las que colaboran para que este blog siga a flote. Por favor, deja un comentario :)