Mi profesor ~ Capítulo 24

Mi profesor 
Finalmente, Johnny alcanzó interponerse entre el perro y la muchacha pero, fue mordido por el animal que no soltaba el brazo del profesor como si se tratara de un simple objeto. El animal no lo soltó sino hasta que el jardinero llegó para sujetarlo dejando ver así la intensidad de la mordida pues rápidamente empezó a sangrar.
_ Hay que curarle esa herida, profesor – dijo el jardinero aún nervioso con lo recién sucedido.
_ No, no se preocupe. Estoy bien –respondió Johnny sujetando su brazo para evitar continuar desangrándose.
_ Claro que no, tenemos que ir a la enfermería en este momento – exclamó Rose empujando al profesor sin que él pusiera resistencia. No tardaron mucho en llegar y luego de que la muchacha había desinfectado la herida, vendó el brazo del hombre.
_ Me avisa si le duele porque yo no sé mucho de esto – se excusó Rose.
_ No te preocupes, además, con el gusto de saber que me estás curando tú, todo se me olvida.
_ Por qué me dice eso?
_ Y por qué no? Eres una linda chica y me agradas aunque, parece que no es mutuo – respondió Johnny.
_ Claro que sí me cae bien. Siempre que necesito algo usted está allí, por raro que suene…
_ Pero no confías en mí – interrumpió el profesor.
_ Es porque no acostumbro a contar mis cosas – dijo Rose ajustando la venda – Y, ya terminé. Gracias por ayudarme, con permiso.
_ Espero que empieces a llamarme Johnny porque me haces sentir mucho mas viejo de lo que soy – le alcanzó a decir el profesor antes de que la muchacha saliera del tópico. Ella volteó a observarlo apoyándose en la puerta a la vez que asentía.
_ Está bien, Johnny – se despidió cerrando la puerta a sus espaldas sin borrar aquella sonrisa de su rostro. El profesor quedó con aquel mismo gesto confirmándose lo que tanto lo atemorizaba hacía ya un par de semanas pero, cómo saber si era correspondido? Cómo saber que no se había convertido en parte del juego de una muchacha? Cómo saber si no estaba demente por pensar en su alumna como una mujer? …No demoró mucho en sacar el celular de su bolsillo para buscar el número de Romina…
_ Qué tal? – la saludó y sin perder el tiempo continuó hablando – Te invito almorzar mañana, tengo algo importante que decirte. Nos vemos en el restaurante de siempre – dijo incrementando el entusiasmo en su novia que rápidamente imaginó un anillo de compromiso – Al mediodía, te parece? Cuídate – se despidió sin poder contestar el “te amo” que Romina dijo.
_ Algo importante? – cuestionó Marta asomándose desde la puerta con una gran sonrisa – Me imagino que debes de haber dejado contenta a tu noviecita con eso – ironizó la muchacha – Ya te sientes mejor?
_ Sí, mucho mejor y, tú deberías ir a dormir porque ya es tarde – respondió Johnny – Vamos, te acompaño – agregó colocando su mano en la espalda de su prima para impulsarla a caminar. Al día siguiente, Johnny subió a su motocicleta para llegar al restaurante donde ya le esperaba Romina con una amplia sonrisa…
_ Apúrate Johnny, estoy esperando hace mucho rato y la verdad, no puedo mas con la intriga! – exclamó la mujer.
_ Bien – contestó titubeante – Quiero que…nos demos un tiempo – murmuró. Rápidamente las lágrimas empezaron a derramarse por el rostro desencajado de Romina.
_ Qué? – gritó ella sobresaltando a los comensales que los rodeaban – Por qué me haces esto, Johnny? Es por Rose, verdad? Es por la idiota esa!

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