Mi profesor ~ Capítulo 27

Mi profesor 
_ Johnny dice Doña Ofelia – la cocinera – Si quieres más guisado o prefieres una pieza de pollo frito – señaló Rose al día siguiente, minutos después del almuerzo en el comedor del internado.
_ Un poco más de guisado estaría bien – respondió antes de tomar un sorbo de agua – Estaba riquísimo.
_ Que bueno que te gustó porque aunque no lo creas, yo ayudé a prepararlo…
_ Estuvo excelente – exclamó él sonriendo por unos cortos segundos – Rose, quisiera hablar contigo, podrías sentarte? – le pidió. Ella asintió y tomo asiento frente a él – Me iré del internado – murmuró – Me duele mucho hacerlo..
_ No parece – interrumpió Rose con tono amargo – Mas bien creo que te vas porque no te importamos y ya terminaste cansándote de nosotras – esgrimió.
_ No es verdad – se defendió él colocando su mano sobre la de su alumna – Me duele mucho renunciar pero, créeme que hay una razón muy poderosa para que tome esa decisión – explicó susurrante refiriéndose a lo desde hacía ya bastante tiempo sentía por la jovencita que tenía frente a él.
_ Supongo que tiene que ver con Romina dado a que ella es muy celosa – replicó Rose con voz quebrada a la vez que se levantaba mientras Johnny negaba ello – Pues que te vaya bien – añadió dándose vuelta sin tomar importancia de la mirada triste del profesor que la seguía por la habitación.
_ Rose – la detuvo la muchacha de limpieza – Te busca tu novio, dice que vayas. Te espera atrás y es bien terco! No se quiso ir – se quejó.
_ Gracias – respondió la muchacha fingiendo una sonrisa para luego encaminarse hacia la reja trasera del internado donde era raro que alguien transitara. En aquel mismo instante, la misma chica de limpieza había avisado a Johnny de la visita de Rose por miedo a que la descubrieran así que el profesor empezó a dirigirse al encuentro de ambos.
_ Si nos encuentran, a ti te disparan y fijo que a mí me ponen a limpiar los baños – indicó Rose con sonrisa pícara al ver a Jorge apoyado en la reja esperándola.
_ Sigues castigada – le dijo Jorge cuando la muchacha se detuvo frente a él.
_ Pues sí pero, no está del todo mal porque Doña Ofelia me está enseñando a cocinar así que todo bien – respondió Rose en el mismo instante en que se percató de la presencia de Johnny aproximándose a ellos – Y, qué no me darás un beso? – preguntó la muchacha acercándose de un solo movimiento al muchacho para besarlo con el objetivo de molestar al profesor que quedó perplejo durante unos segundos.
_ Johnny? – preguntó Jorge cuando el crujido de una rama seca pisada por el profesor lo asustó obligándolo a separarse de Rose – Me asustaste. Sí puedo llamarte así, no?
_ Claro que sí – contestó Johnny estrechando la mano con la del muchacho y aunque intentaba fingir estaba mortificado por lo que acababa de ver.
_ Tengo que pedirte disculpas porque el día de la boda del padre de Rose me porté algo mal contigo – dijo Jorge mientras Rose esbozaba una sonrisa complacida al ver el gesto del profesor.
_ No te preocupes – respondió Johnny – Pero, creo que sería mejor que te vayas así no metes en mas problemas a Rose – indicó sin que la muchacha borrara el gesto en su rostro y mucho menos quitara la vista del profesor.
_ Tiene razón – respondió Jorge besando la frente de Rose a través de la reja – Nos vemos, suerte – se despidió saltando desde el muro donde se encontraba.
_ Adiós – contestó Rose al igual que Johnny.
_ Tu novio – murmuró él en tono amargo y cansado.
_ Sí – exclamó ella – Es muy lindo conmigo y, tengo muchas que hacer en la cocina, sí? Con permiso – se despidió ella. Con aquella confirmación del noviazgo de su alumna ya no encontraba motivo para marcharse de la escuela. Pensaba que ahora que Rose tendría una pareja sería mucho más fácil olvidarse de ella a pesar de que la vería cada día del año.

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