Mi profesor ~ Capítulo 29

Mi profesor 
_ La esposa de tu padre me llamó – respondió él quitándose los lentes negros que usaba – Estaba muy preocupada porque saliste sola y me pidió que te diera el alcance. A dónde vas? Te llevo – se ofreció él.
_ No – contestó Rose rápidamente – Estoy esperando a que llegue Marta así que…
_ Es muy extraño porque hoy hablé con ella en la mañana y estaba por salir de viaje. Ya debe de haber llegado a su destino – indicó observando su reloj – Sube – le dijo tomando la mochila de su alumna. Ella sonrió de manera nerviosa mientras subía a la motocicleta – Ponte esto – señaló entregándole el casco – Y dime a dónde tengo que llevarte.
_ Es aquí cerca – respondió Rose señalando la carretera sin que Johnny lograra comprender – Tú sigue de frente, yo te digo dónde me bajo – añadió. El profesor asintió nada convencido, aún así puso en marcha el vehículo y durante el recorrido le preguntó mas de una vez a la muchacha cuánto faltaba pero estaba contestaba lo mismo: Estamos cerca. Ya cansado con la de la burla en que se sentía inmerso pasada ya dos horas, detuvo la motocicleta – Qué sucede? – preguntó Rose de forma inocente.
_ Rose, hace dos horas me vienes diciendo “Estamos cerca, no falta nada” y siento que te estás burlando de mí – exclamó bajándose de la motocicleta mientras la muchacha cerraba los ojos al sentir como aquella frase era dicha mas bien como un regaño – Quiero que me digas la verdad, a dónde vas?
_ Quieres la verdad?
_ Sí – respondió Johnny.
_ La verdad es que voy a Ibiza y si te pones a pensar bien, no falta mucho.
_ No falta mucho? – exclamó él – Faltan cerca de seis horas! Y qué hacías en la carretera? No me digas que pretendías subirte al auto de un desconocido para que te llevara – dijo a lo que Rose asintió. Johnny llevó las manos a su rostro tratando de ocultar su indignación – Tu familia sabe eso?
_ Sabe que voy a Ibiza pero no sabe cómo y, por favor no digas nada porque tendré que regresar – rogó.
_ Está bien – accedió Johnny aún molesto – Pero con la condición de que sea yo quien te lleve – indicó – Colócate el casco nuevamente.
_ En serio? – preguntó Rose abriendo los ojos desmesuradamente pues no le había llevado mucho tiempo convencerlo – Muchísimas gracias, Johnny! – exclamó ella bajándose de la motocicleta para abrazarlo fuertemente sin notar que eran escasos los centímetros que apartaban los labios del profesor de los de ella. Era fuerte la tentación y eran pocas las ganas de negarse a ella así que, sin pensarlo dos veces, ambos se entregaron a aquel beso que se venía venir. No pasó mucho tiempo cuando Rose retomó la cordura y se apartó abruptamente de Johnny – Llegaremos tarde, nos vamos? – le pidió. Johnny sonrió al ver la forma nerviosa de actuar de su alumna pero prefirió no avergonzarla con ello así que regresó a su motocicleta al igual que ella. Fueron seis horas exactas de diversión en las que se detuvieron en una playa donde fue inevitable no jugar en la orilla de esta y salir empapados también, horas en la que se detuvieron a causa de la queja de Rose por la inexistencia de un baño cercano y que tuvo que ser cambiado por unos matorrales mientras le exigía a Johnny que no miraba mientras este se cubría los ojos, seis horas en las que sentían ya conocerse del todo y en las que se confirmaron que realmente estaban enamorados sin que tuvieran el valor suficiente para confesárselo. Por fin, luego de aquellas seis horas habían llegado ya al hotel donde las chicas se encontraban hospedadas. Fue suerte de Rose el ingresar a la piscina del lugar y encontrarse con sus amigas allí mientras Johnny guardaba la moto en el estacionamiento…
_ Amiga! Pensé que te había pasado algo, por qué no llegaste al aeropuerto? – preguntó Marta a la vez que la abrazaba.
_ Es una larga historia pero lo bueno es que…
_ Hola mi amor – saludó Jorge apareciendo tras ella en compañía de los demás muchachos.
_ Qué hacen ustedes aquí? – cuestionó Rose furiosa con la presencia de ellos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por leer...

Gracias por leer...
Gracias a todas las que toman su tiempo y leen estas historias, de todo corazón. Y a las que colaboran para que este blog siga a flote. Por favor, deja un comentario :)