Mi profesor ~ Capítulo 33

Mi profesor 
_ No gracias. En realidad, voy a regresar al hotel porque ya me dio frío – respondió levantándose – Gracias por todo, Johnny – dijo para luego volverse a Silvia – Me acompañas?
_ Claro – respondió Silvia empezando a caminar.
_ Me puedes explicar qué debe hacer para que mi novia me trate mejor. Tú eres psicólogo no?
_ Pues sí – contestó Johnny – Pero, en estos casos no soy buen consejero – explicó – Nos vemos – se despidió caminando presuroso para alcanzar al grupo de Marta que ya estaban en la orilla. Aquellos instantes en que Rose retornó al hotel fueron aprovechados por ella para contarle a Silvia lo que acababa de suceder con Johnny. La muchacha no podía dejar de saltar de la emoción aunque, en el fondo sentía algo de pena por Jorge pero, quedaba desplazado por la alegría de ver a su amiga tan feliz. Pasaron las horas y durante todo aquel tiempo Rose evitó si quiera cruzar palabra con Jorge, Silvia la ayudaba a escabullirse de él y encontrarse con Johnny en cualquier parte del hotel donde pudieran estar solos y tranquilos. Lo mismo fue la mañana siguiente con la diferencia de que, aquel era el último día en Ibiza. Los muchachos ya habían guardado las maletas en su auto mientras a las chicas les esperaba el taxi para llevarlas al aeropuerto. Rose y Johnny aprovecharon aquellos cortos minutos para despedirse en la puerta del hotel donde permanecieron durante largo tiempo abrazados y besándose en repetidas oportunidades por temor a que un momento así no se repitiese.
_ Rose! – gritó Marta, como de costumbre, saliendo por la puerta principal en compañía de Jorge. Rápidamente ambos se separaron – Qué hacen? Qué haces aquí con mi primito? – preguntó ella en tono pícaro.
_ Le estaba pidiendo que me enseñara a conducir la moto.
_ Yo puedo enseñarte – se ofreció Jorge pero Rose fingió no oírlo. De todas maneras el muchacho se colocó en medio de la pareja como si tratara de proteger lo que ya había perdido – Creo que nadie mejor que tu novio para enseñarte, no?
_ Ya cálmate, sí? – le pidió Rose.
_ Que me calme por qué? – replicó el muchacho.
_ Que ya te calmes! – le gritó Orlando parado detrás de ellos fastidiado por la actitud de su amigo para con su primo.
_ Además, no tienes porque molestarte. Rose se ha portado muy bien conmigo durante estos días – dijo Johnny – Muy bien – enfatizó a lo que la muchacha sonrió y, en aquel momento, Rose reparó en el cabello de Marta.
_ Qué te hiciste? – preguntó riendo.
_ No te gusta? – respondió Marta – Son unas mechitas de colores que se quitan con el agua aunque no quiera – indicó mostrando la pintura azul en su cabello.
_Déjenla, está medio loquita – bromeó Orlando.
_ Mañana regresamos al internado así que déjame disfrutar lo poco que me queda – contestó Marta.
_ Bueno, nos vamos? – preguntó Jorge señalando los autos.
_ Sí – respondió Rose – Adiós, Johnny – se despidió ella al igual que Marta del profesor. Pasó junto a Jorge sin siquiera dirigirle la mirada y a través de la ventana del auto agitó su mano a Orlando que se despidió de la misma manera.
Las muchachas llegaron dos horas antes a la ciudad, tomando en cuenta que habían salido dos horas antes de lo planeado al aeropuerto para esperar su vuelo así que, Marta se vio en la obligación de esperar a su hermano en la puerta de la casa para no tener que aguantar sola los reclamos de su madre. Luego de aquel tiempo, Orlando llegó en el auto acompañado de Daniel a lo que la muchacha sonrió abalanzándose a este cuando bajó…
_ No me dejó llevarlo a su casa así que aquí se despide – explicó Orlando descendiendo del vehículo.
_ Quería despedirme nuevamente de ti – dijo Daniel esbozando una sonrisa.

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