Mi profesor ~ Capítulo 40

Mi profesor 
Cuando subió en él lo puso en marcha con el objetivo de fingir un atropello que acabaría por asustarlo a manera de venganza pero, lo único que consiguió es que Anna, al ver el peligro en que su novio se encontraba, se levantara ante la sorpresa de todos y corriera hacia él para empujarlo hacia la vereda.
_ Oye qué te pasa estúpida? Intentaste atropellar a mi hermano! – gritó Marta abalanzándose a Diana que descendía perpleja del auto luego de haber presenciado el inicio de la rehabilitación de Anna.
_ Déjala, Marta – la detuvo Deziré – Qué no ves que nuestra amiga pudo caminar? – exclamó entusiasta corriendo hacia Anna que estaba siendo ayudada a ponerse en pie por Orlando.
_ Viste? Pudiste caminar, amor; pudiste caminar – decía Orlando con una gran sonrisa en los labios – Felicitaciones! – la abrazó fuertemente mientras Johnny divisaba el tumulto a lo lejos sin lograr entender lo que sucedía.
_ Johnny – decía Rose caminando hacia él – Anna logró caminar, la viste? Se puso en pie y corrió hacia Orlando. Debiste haberla visto! – exclamó sin parar de sonreír al igual que el profesor – Cierto – murmuró – Hoy iré a tu casa, verdad?
_ Rose – interrumpió Jorge apareciendo súbitamente – Necesito hablar contigo, por favor.
_ Te dije que no quería que me buscaras. Vete de una vez, sí? – le pidió Rose mortificada por la presencia del muchacho.
_ Pero necesito hablar contigo – respondió Jorge en tono de súplica – Necesito que…Johnny, ayúdame. Solo tú puedes hacerla entender.
_ Rose debe tener sus motivos, yo no puedo intervenir – contestó Johnny guardando sus manos en los bolsillos de su pantalón.
_ Bueno, de todas maneras te perseguiré durante todo el día Rose, no me importa a donde vayas pero, necesito hablar contigo.
_ Pero yo…
_ Chicos! – interrumpió Silvia de manera muy oportuna – Y Johnny – agregó sonriendo – Iremos a celebrar la recuperación de Anna y están todos invitados – les informó.
_ El profesor también? – cuestionó Jorge fingiendo una sonrisa.
_ Claro que sí – respondió Silvia – El ayudó mucho a Anna durante este tiempo – explicó – Contamos contigo, Johnny.
_ Estaré allí – respondió él cruzando los brazos.
_ Y tú – dijo Silvia dirigiéndose a Jorge – Tienes que ayudarme a coordinar algo – indicó tomándolo de la mano con el objetivo de dejar nuevamente a solas a la pareja.
_ Parece que hoy no podremos estar solos – susurró Johnny apenado – Te parece si quedamos para la otra semana? – preguntó a lo que Rose asintió esbozando una sonrisa – De igual forma pasaré por ti hoy para la “celebración”.Que te digan donde será, sí? Nos vemos – se despidió besando la mejilla de su alumna – Te amo – susurró él cerca de su oído procurando no ser visto por alguien ajeno a la conversación. Aquella misma tarde se reunieron en casa de Marta hasta altas horas de la noche. Los chicos se las ingeniaron para no ser oídos por Johnny en el momento en que planeaban como vengarse de Diana lo sucedido aquella misma tarde junto a su forma de martirizar a Anna.
Llegado el lunes las muchachas llevaron a cabo lo planeado. Afortunadamente, para ellas, Rose aún ayudaba en la cocina así que no fue difícil ejecutarlo.
_ Toma, toma – decía Marta entredientes acompañada de Silvia que caminaba nerviosa detrás de ella sin que las demás alumnas del comedor se dieran cuenta de que la primera le entregaba un envase de pastillas a Rose – Échale una a cada una – le indicó – Apúrate que allí vienen – la apuró cuando Diana entró en la habitación acompañada de sus dos amigas. Rápidamente Rose dio vueltas a la sopa con una cuchara para terminar de disolver las pastillas que había echado en ellas.
_ Hazte a un lado – le dijo Diana a Marta que retrocedió ocultando su sonrisa – Y tú apúrate que no tengo tiempo y tengo mucha hambre – añadió dirigiéndose a Rose.
_ Disculpa Diana es que no soy buena en esto – contestó Rose.
_ Bueno, qué? Ya no hay sopa? – cuestionó Diana.
_ Claro que sí, aquí está – respondió Rose de forma cortés colocando un plato con sopa en cada una de las tres fuentes.

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