Mi profesor ~ Capítulo 41

Mi profesor 
_ Claro que sí, aquí está – respondió Rose de forma cortés colocando un plato con sopa en cada una de las tres fuentes.
_ Dame agua – dijo Emma con el afán de fastidiar a Rose.
_ Cuál? – preguntó Rose observando los vasos.
_ La que tú quieras.
_ Toma.
_ Mejor no quiero.
_ Entonces, muérete de sed – contestó Rose sonriendo a la vez que observaba como el trío se dirigía su respectiva mesa.
_Bueno qué tengo algo en la cara? – cuestionó Diana fastidiada soltando con violencia la cuchara en la sopa – Esas taradas no han dejado de reírse durante todo el almuerzo – indicó refiriéndose a Rose y sus amigas que mantenían la mirada en ellas mientras murmuraban entre sí.
_ No les hagas caso – respondió Emma – Seguro están planeando algo – añadió y, tenía mucha razón pues para el momento en que entregaron los platos, el trío sentía como los párpados de sus ojos caían debilitados por el sueño. No tardaron mucho en dirigirse a su dormitorio sin tomar mucha importancia en ello y fue en el momento en que ellas empezaron a dormitar cuando Marta y Rose aprovecharon para entrar en su habitación sabiendo que no despertarían siquiera ante un estrepitoso ruido.
_ Cuánto tiempo crees que les dure las pastillas? – preguntó Marta empezando a buscar la cinta entre las pertenencias de Diana.
_ No tengo idea – contestó Rose – Solo apurémonos. No quiero estar aquí para cuando despierte – agregó cerrando el cajón del escritorio sin éxito alguno. Habrían pasado unos quince minutos cuando Rose acabó encontrando la cinta bajo la almohada de Diana – Aquí está – exclamó sacándola de allí para guardarla en su casaca.
_ Y ahora…- murmuró Marta acercándose a la cama de Diana – Esto es para que me recuerde – añadió abriendo una botella de whisky robada de la cocina para rociar parte de ella entre las sábanas de la muchacha. Luego mojó un tanto los labios de Diana con el licor y por último dejó la botella en la mano de esta.
Para la mañana siguiente, la coordinadora, al no encontrar a Diana ni sus compañeras en el aula de clases como las demás, de dispuso a subir a sus habitaciones para averiguar el motivo…
_ Qué hacen durmiendo aún? – gritó haciendo que estas se sobresalten en un solo movimiento – Leiva…-dijo frunciendo el ceño – Acaso estuviste bebiendo? – cuestionó a lo que Diana bajó la mirada encontrándose con la botella a unos escasos centímetros de ella – Estuvieron bebiendo todas? – gritó – A dirección, ahora mismo! – ordenó sin que las muchachas se opusieron. Claro que, antes de que Diana se levantara buscó la cinta bajo su almohada con el objetivo de entregárselo al director pero, como era de esperarse, no la encontró.
_ Le digo que no estuvimos bebiendo – se defendía Diana al igual que sus compañeras - Rose colocó esa botella en nuestra habitación.
_ Pues la evidencia dice lo contrario – respondió el director – Irán a la habitación de castigo durante una semana y…- hizo una pausa cuando la muchacha quiso interrumpir – No quiero escuchar nada más.
_ Está bien – dijo Diana – Pero, antes de irme quiero decirle de que a quien debería castigar es a Rose pues, creo que las relaciones amorosas entre un profesor y una alumna están prohibidas, no?
_ A qué te refieres? – cuestionó el director levantándose de su sillón.

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