El amor es más fuerte - Capítulo 4

El amor es más fuerte 
_ Pero yo lo vi primero! - dijo Ivette empezando a pelear nuevamente con Maru, como cada día en que conocían a un chico lindo, mientras Roux y Coni solo atinaban a mirarlas muy serios y los demás chicos miraban al par confundidos por su reacción.
_ Bueno él dijo que vendría a visitarme a mí así que jódete! - dijo Maru caminando rumbo a su habitación pero mientras todos reían, Coni se mantenía en silencio, muy seria, observando su plato de comida sin probar ni un bocado.
_ Te sucede algo Constanza? - preguntó Don Juan de Marco acercándose a ella extrañado al notar que permanecía callada.
_ Nada, nada, estoy bien. Me voy a dormir - dijo Coni parándose para ir a su habitación, dejando a Don Juan de Marco confundido.
_ Bueno, no es que quiera que se vayan pero, ya es algo tarde - dijo Ivette abriendo la puerta del departamento en señal de que se retiren.
_ Vale pero me llevo esto y esto - dijo Jack tomando la bolsa de maní y una botella de ron que estaba sobre la mesa.
_ Llévate lo que quieras pero haz el favor de irte con tu acompañante - dijo Ivette cruzando los brazos.
_ No tienes porque echarme, sé que me debo de ir, crees que me quedaría a solas contigo? - preguntó Roux mirándola detenidamente para luego salir del departamento.
_ Tranquila - dijo Clau colocando las manos sobre los hombros de Ivette para que calme su cólera - Ya lo conoces, no cambiará - dijo Clau despidiéndose de Ivette.
_ Pero tú empezaste - dijo Jack guiñándole el ojo a Ivette antes de irse contento por el pasillo con Claudia de un brazo y su botella de ron en el otro.
_ Deseas que mañana te recoja? Para subsanar el que no lo haya hecho hoy - preguntó Don Juan de Marco antes de salir.
_ Por favor. Odio el tener que venir en metro - se quejó Ivette y Don Juan de Marco sonrió, tomó su mano y la besó.
_ Mañana nos vemos entonces, ahora subo antes de que Roux y Jack terminen por matarse - dijo Don Juan acelerando el paso para subir al departamento que compartía con ambos muchachos.
Ivette cerró la puerta y no pudo evitar el tener que mirar el sofá en el que Jack había estado sentado minutos antes. Era un completo desastre y era incontenible el deseo de tener que arreglarlo todo, que importaba si tenía que amanecerse para entregar aquel documento importante en la oficina, los deseos de orden y limpieza eran primordiales en esos momentos. Luego de limpiar todo el desastre ocasionado por Jack, Ivette fue a su habitación completamente rendida, olvidando encender el despertador. La mañana comenzó con un grito de espanto.
_ Son las 9 de la mañana! - gritó Ivette espantada mientras observaba inerte el reloj y Maru entraba a su habitación asustada - Tenía que haber estado a las 7 en la oficina - dijo Ivette parándose de golpe de la cama para buscar su ropa de vestir y algún saco largo.
_ No dijiste que te despertáramos, por eso te dejamos dormir - dijo Maru confundida mientras veía como Ivette corría de un lado a otro por su habitación en una guerra con sus pantalones para tratar de colocárselos.
_ Era lo mas obvio, trabajo de lunes a viernes y estamos miércoles! - gritó Ivette.
_ No te pongas histérica! - gritó Maru.
_ Juan vino temprano pero como estabas durmiendo se fue - dijo Coni desde la sala.
_ Qué?!?!?!?!? Llámalo, Coni por favor - suplicaba Ivette desde su habitación.
_ Ese ya no está aquí, se desapareció - dijo Maru tratando de seguir con la mirada a Ivette que salía corriendo y tomaba sus llaves del auto - Hey! Qué haces! - preguntó Maru histérica pero al no escuchar respuesta tan solo atinó a correr hacia la venta - Si le pasa algo a mi auto, juro que te corto los dedos! - gritó Maru mientras Ivette subía a su auto.
_ Bueno, yo ya tengo que ir a trabajar - dijo Coni tomando su bolso. Ella había estudiado Turismo y Hotelería pero lamentablemente no encontraba trabajo, el café de la esquina le había otorgado un puesto de mesera, un muy buen puesto en realidad pues ganaba lo suficiente como para vivir bien.
_ Ok, nos vemos mas tarde - dijo Maru encendiendo la computadora. Coni salió del departamento, cerró la puerta, cuando de pronto vió como un monte de cajas subían las escaleras, al parecer iban cargados por una chica que trataba de hacerse la fuerte pues pudo haberlos subido uno por uno pero prefirió todo de golpe. Coni observaba confundida pues tampoco podía bajar, aquella muchacha copaba todas las escaleras, cuando de pronto, la mujer tropezó y cada caja empezó a caer mientras Coni trataba de coger aunque sea una en el aire.

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